miércoles, 23 de noviembre de 2011

...Oscar Corcuera y su autobiografía...

....Oscar Corcuera Osores...

….Oscar Corcuera Osores y su autobiografía….

“El pintor Oscar Corcuera  Osores hace una semblanza conmovida de las diferentes etapas de su existencia, y descubre al lector sus añoranzas y predilecciones. Precisa, en breves trazos, la huella que dejaron en él el hogar de su infancia, sus maestros, los paisajes recorridos, el aura popular. Se siente satisfecho de ejercer la docencia y de haber incursionado en los diferentes caminos del arte, incluyendo la poesía y la música.”


OSCAR CORCUERA

Que difícil le resulta a Oscar hablar de Oscar. Seria necesario que se desdoblara para referirse a él como profesor, como padre de familia, como pintor. O mejor, simplemente como hombre, amante de la sencillez, enamorado de su tierra, entregado a su familia, a sus alumnos y a su arte: pero permitámosle que hable sobre su última faceta en la que también se involucran otros.

El arte lo llevo en la sangre. Mi padre (Oscar E. Corcuera), que fue absorbido por la magistratura, cultivaba la pintura, la poesía y el periodismo .Dejo mucho material suelto: Obras de teatro, poemas, cuentos, dibujos y pinturas. En su juventud fue fundador de algunas revistas: La Patria y Golondrinas, que dirigió, y que se editaba en su tierra natal, Contumazá. A mi madre (Ana Maria Osores Amoretti) le gustaba la música, tocar guitarra y cultivar flores en sus macetas.
Soy el tercero de 10  hermanos: Marco Antonio y Arturo son poetas conocidos, y mi hermano Carlos, como  el suele decir, es el “normal de la familia”, el gustador y celebrador de todo lo que hacemos, Maruja, Teresa, Zoila; Nelly, Ana y Consuelo completan el cuadro familiar, también varias de ellas tienen aptitudes artísticas que  se reflejan en el canto y en la artesanía, especialmente en la orfebrería.
Me case con Olga Ríos Rivas, leal compañera, y apoyo significativo en mis trabajos, Soy padre de una familia numerosa: Rocío, Belinda, Oscar, Perla y Rosavel,  todos ellos tienen mejores condiciones que yo para el arte, la vida les obligara a encontrar sus caminos.
Cuando pinto lo hago internándome en la tierra. Nunca he seguido los ismos importados de moda. Pinto lo que considero mi verdad. Sin  pensar en la ajena ni en el gusto de la critica. Me inspiro en el paisaje andino, que  lo llevo dentro de mí; en el hombre del campo, con todo lo que pesa sobre él. Comencé pintando al aire libre como los impresionistas, a los que admiro profundamente. Fue precisamente con un paisaje que gané mi primer premio de pintura. He nacido en Contumazá, un hermoso pueblo de Cajamarca, pero he recorrido todo el Perú enriqueciéndome con el contacto de su gente, de sus callecitas, de su lluvia, de sus campesinas, que con el color de sus polleras le dan alegría al paisaje.
He pasado en mi juventud largas temporadas junto al mar. Así que me sé  también sus secretos a través del azul verdoso de las olas y el rojo intenso de sus crepúsculos. Mi paleta ha recogido sus colores en todas sus gamas, que van del mar a los arenales, deteniéndome también en las viviendas marginales, Hice una exposición que, bajo la motivación de Neruda, titulé: “Residencia en la Arena”. Donde asoma también en medio del esplendor de un atardecer, la soledad del desierto y de los pobladores olvidados.
Los caballos también han sido un tema que me apasionó por un tiempo. Seguramente tenía fijos los recuerdos de haberlos visto por los caminos, en mi niñez, en Contumazá. Yo mismo solía montar y realizar largas caminatas. Mi hermano Arturo, refiriéndose a la muestra que hice, escribió: “Yo veo en los ojos de estos caballos todo el horror empozado, la infinita tristeza y el desamparo profundo  del hombre peruano en esta hora aciaga”.
Estudié pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Fueron 14  años preciosos. Aprendí pintura, grabado, dibujo, pintura mural al fresco. Mis maestros fueron: Don Carlos Quispez Asín; Sabino Springett, Manuel Ugarte Elespuru y Gutiérrez Infanta. No olvido sus enseñanzas llenas de sabiduría y de bondad. Don Carlitos le decíamos a Quispez Asín, los que más lo queríamos, otros lo llamaban “Chaparro”.El se reía, era muy conversador y un gran contador de anécdotas. Nos refería su amistad con Salvador Dalí, a quien le hizo un retrato. Nos hablaba también de su hermano César Moro. Alguna vez nos leyó sus poemas.” Ud. siempre me pide consejos-me dijo un día pero casi nunca los toma en cuenta”.En otra  oportunidad, con ese afecto generoso de gran maestro: “ Ud. tiene un buen dominio del color que ya lo quisiera yo”.Su desprendimiento llegaba a esos extremos.
Springett se detenía un buen rato en cada trabajo de sus alumnos y nos hacía importantes observaciones. Nos daba consejos. El consideraba que yo pintaba como se me daba la gana. Una vez, viendo un paisaje mío, me dijo: “Tu pintas como Camilo Pizarro, guardando las distancias desde luego”.Recién  supe aquel día que existía aquel pintor. Tal vez en ese momento empezó mi interés por los impresionistas, entre los que Van Gogh y Gauguin ocupan un sitio de privilegio en mi corazón.
Juan Manuel  Ugarte Elespuru fue también un gran maestro. La escuela bajo su dirección pasó su mejor momento. Fue la época de oro. Todos lo respetaban y lo admirábamos, hasta por cariño algunos lo llamaban  el “Sordo”.Don Juan Manuel nos daba gran  libertad para pintar, conversador como pocos y bromista de fina estirpe.
Gutiérrez Infanta ha sido uno de los mejores profesores de retrato que ha tenido la Escuela. También recuerdo a los hermanos Diego y Oscar López Aliaga y a Chávez  Bayona, retratistas de los buenos.
...mural de la fachada del plantel, que fuera reparado por la Promoción HU-1977 "José María Arguedas", bajo la presidencia de José Granda Lizano, en la que se lee "LA JUVENTUD ES LA PATRIA QUE AMANECE"...

Los años de la Escuela me significaron además de buenas amistades, algunas incluso de años superiores: Miguel Ángel Cuadros, Delfín, Tilsa, Quintanilla, Galdos Rivas, Lucy Rivera, Espinoza Dueñas, Zapata, Humareda, Humberto Chávez, Eulogio Contreras, Ángel  Chávez. Las enseñanzas de don Carlitos (  gran muralista) me ha dado la oportunidad de pintar varios murales: en la fachada del Colegio HIPOLITO UNANUE ( 15 m2), en la fachada del Colegio Albert Eistein ( 18 m2), uno en homenaje a Tilsa ( 12 m2), realizado en casa de mi hermano Arturo, otro en el Teatro Universitario de San Marcos ( 7m2).Cuando Don Carlitos vio el que hice en el HIPOLITO UNANUE  dijo: “ Esta muy bien, tiene el encanto de un tapiz chino”.
El  paisaje del Callejón de Huaylas también me enseño mucho, tanto como los maestros que tuve. Viví cuatro años en Huaraz. La cordillera Blanca y Negra se metieron hondo en mis ojos y en mis pinceles. Por eso se refleja tanto la tierra y el hombre de esa georafía   escarpada en mi obra.
Años en Huaraz de mi juventud deportista, jugaba de arquero en un equipo de primera división. Miro ahora con añoranza, como trofeo de mocedad, mis diplomas y medallas futbolísticas. El deporte, la poesía, la música popular han sido aficiones que me han acompañado toda mi vida.
He publicado tres libros de poemas, y he compuesto muchas canciones,  entre ellas “ARRIBA ALIANZA” que se cantan en los estadios y la difunden las radios y la televisión .Esta polca ha alcanzado la notoriedad que acaso  no ha alcanzado mi pintura.
Actualmente continúo alternando el ARTE y la DOCENCIA  en el Colegio Alejandro Deustua. Enseñar  me ha deparado infinitas satisfacciones, El contacto permanente con la juventud me ha enseñado mucho y me ha regalado recuerdos inolvidables.

…Así es, a grandes rasgos, mi vida……sencilla como mi pintura (Oscar Corcuera)…

(*) Texto integro extraído de  una revista local, que circulara entre los miembros de mi Promoción HU-1961 “Mario Márquez Zorrilla” del Colegio  Nacional de Varones Hipólito  Unanue, en la clase del recuerdo que dictara el pasado viernes, nuestro profesor de arte don Oscar Corcuera Osores,  dentro de la programación por  nuestras Bodas de Oro.

Enrique Bravo Castrillón



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