lunes, 21 de marzo de 2011

...desde Arequipa....carta pública de apoyo a MANUEL ACOSTA OJEDA




Con grata satisfacción, apreciamos como no son solamente los limeños quienes venimos solicitando  a nuestros actuales gobernantes, que le otorguen al poeta popular  don MANUEL ACOSTA OJEDA –MAO una pensión digna, dada su gran labor en pro de nuestro acervo musical, sino que también apreciamos , que en la edición del día de hoy  del diario "LA REPUBLICA"  y desde la ciudad de Arequipa , el Dr. Jorge Bernedo Alvarado, le remite una carta al periodista Mirko Lauer, columnista de este medio, titulada CARTA de AREQUIPA , pronunciándose  sobre la injusticia que se viene cometiendo con  MAO.
El remate de la carta de Jorge Bernedo refleja el sentir y reclamo de miles  de  peruanos  que sabemos valorar el arte que nos está legando  MAO , cuando textualmente  señala…. “A quien no le vamos a perdonar es al gobierno actual y a todos los anteriores, que no conceden un premio nacional y una pensión digna al artista y al hombre que nos ha enseñado tanto, y puede mostrar, con sonrisa y frente en alto una extensa obra y una estela de honradez que nunca dejaremos de tener como ejemplo. El olvido de los gobiernos a nuestros próceres culturales, sus pálidos y tardíos homenajes, el aprovechamiento de su imagen, nos avergüenzan como nación.”

Enrique Bravo Castrillón

DIARIO “LA REPUBLICA”
COLUMNA: OBSERVADOR
Por: Mirko Lauer
(*) Carta de Arequipa


Estimado Mirko:
Acaba de cumplir un increíble año adicional, de amor, de canto, de lucha, el maestro Manuel Acosta Ojeda. Muchísimos deben haber recordado desde antes el 16 de marzo, esta fecha memorable para la infinidad de amigos que le queremos con sinceridad, o más bien, con el orgullo de estar en las riberas de esta alma noble y risueña, infinita en la chispa, de extensa memoria, de divertido decir. Compositor infatigable, de variados géneros nacionales, Manuel –es un tópico decirlo– representa más que nadie el cantar nacional.
Tenemos un primer recuerdo lejano de MAO en la canchita de San Fernando, en las veladas musicales de la Facultad de Medicina de San Marcos, cantando a los que murieron allí, entre el monte y la canción. Sus cuarenta años en casa de los Peralta, las veladas inacabables de SAYCOPE, el entierro de sus padres, y luego uno tras otro los variadosencuentros de estos últimos cuarenta años. ¡Cuánto hemos reído y soñado en todo este tiempo sus innumerables amigos, con él, gracias a él o a costa de él! No hay poeta, músico, pintor o bohemio que no tenga anécdotas de Manuel, y sigue pendiente la tarea de hacer un libro –tal vez varios– solamente con ellas.
Nos llamaba la atención en la juventud este hombre de increíble fortaleza e ingenio, guapo de Surquillo y envidiable billarista, que entonaba lo que soñábamos y explicaba para quien no entienda o no quiera entender cómo eran en verdad las cosas de este país increíble. Que no hacía distinciones –excepto a favor de los humildes– y podía pararle el pleito al más pintado. O llorar una muliza, pues como más de una vez explicó, si pelas un negro, adentro hay un indio. Así es la humanidad, pues Manuel, así es.
Inquebrantable al sobrepasar los 80, Acosta continúa fiel a sus ideales, como bien quisiéramos hubiera sido la suerte de tantos ex jóvenes de mente tempranamente marchita o trayectoria vendida por el interés material. MAO los comprende, suele decir, pero en cambio admira a los que no se quiebran y han preferido el sacrificio de las cosas para dejar en herencia la dignidad.
Sé que nuestro MAO rechaza y le enojan los ditirambos. Que nos perdone esta vez. Encarguemos a Rebeca y Celeste, sus ángeles, la gestión de ese perdón.
A quien no le vamos a perdonar es al gobierno actual y a todos los anteriores, que no conceden un premio nacional y una pensión digna al artista y al hombre que nos ha enseñado tanto, y puede mostrar, con sonrisa y frente en alto una extensa obra y una estela de honradez que nunca dejaremos de tener como ejemplo. El olvido de los gobiernos a nuestros próceres culturales, sus pálidos y tardíos homenajes, el aprovechamiento de su imagen, nos avergüenzan como nación.


Salud y larga existencia, Maese.
Jorge Bernedo A.
(*) Fuente: Diario La Republica-Edición 21.03.11

Enrique Bravo Castrillón

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